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Cinco tipos de empleados que nadie quiere en su empresa

Existen cinco tipos de empleados que en lugar de comprometerse con su lugar de trabajo, roban el tiempo y enrarecen el clima laboral. Se trata del autómata, el hiperactivo, el duplicador, el exagerado y el profesionista inconcluso.

Es un mito pensar que todos los empleados tienen un compromiso con su trabajo. Tener a un empleado improductivo puede representar un día perdido en una semana de trabajo.

Tres de cada 10 empresas a nivel internacional carecen de incentivos para atraer empleados con habilidades específicas y retenerlos hasta lograr un promedio de tres años de antigüedad, describe una encuesta de la firma Wattson Wyatt, especializada en administración de talento.

Algunos expertos identifican que los colaboradores que no se comprometen con su organización tienen como un pensamiento recurrente el que otras empresas pagan mejor por un puesto similar.  Cuando no se toma en cuenta la opinión de los empleados ni se les retroalimenta sobre por qué una idea es aceptada o rechazada, no puede esperarse alta productividad.

Dentro de los colaboradores considerados un ‘riesgo’ por su escasa entrega están aquellos que se quejan continuamente sin aportar ideas que cambien una situación determinada en la empresa.

Por ello existen cinco tipos de trabajadores que los empleadores no quieren en la empresa:

– Autómata. Son aquellos sin iniciativa. Este personaje se instala a ver pasar la jornada, sin aportar absolutamente nada. Sus tareas son rutinarias, no les importa el entorno ni el avance de la empresa. El valor de su trabajo es igual a cero.

-Hiperactivo. Tiene una “sed” casi frenética de ocuparse de todo sin priorizar o, sin tener en cuenta si la actividad que realiza tiene sentido para la empresa. En esta categoría se encuentra buena parte de los trabajadores, porque una de las tareas más difíciles a las que se enfrenta un profesional, a lo largo de su trayectoria, es definir objetivos y trazar la ruta para alcanzarlos.

-Duplicador. Es el empleado que cualquier tarea la realiza desde cero. Por ego, apatía o distracción, no es capaz de preguntar si está trabajando en algo que ya realizó alguien más.

-Exagerado. Es clásico que algunos profesionales incurran en un exceso de información o detalles que, en lugar de mejorar el trabajo, lo hacen más confuso. Las tareas de un puesto deben estar orientadas para facilitar la vida a los involucrados.

-Inconcluso. Por regla general, es importante comenzar con las tareas más agobiantes y complicadas para avanzar hacia las actividades menos complejas y hasta satisfactorias. Esta es una manera efectiva de programar una recompensa laboral, sin embargo, este tipo de profesional deja lo pesado al final y eso genera desmotivación en su trabajo.

Fuente: Finanzasdigital.com

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